Los tatuajes consisten en la introducción de pigmentos en la capa más
profunda de la piel (dermis).
Estos pigmentos pueden ser introducidos intencionalmente (como los tatuajes
tan de moda hoy día) o en forma accidental (como ocurre en los tatuajes
producidos por disparos de escopeta o graves raspones contra el pavimento.
El pigmento depositado en la capa profunda de la piel no es eliminado
y queda definitivamente. Cuanto más profundo esté ubicado, más difícil
de retirar. Hasta ahora, para eliminar un tatuaje se debía eliminar
la piel en donde estaba situado, lo cual traía como consecuencia el
establecimiento de una cicatriz (también definitiva), o eventualmente
dos cicatrices si el área que ocupaba el tatuaje era grande y no se
podía cerrar directamente, necesitándose la colocación de un injerto.
En la actualidad los tatuajes pueden ser tratados y eliminados
con LASER. ¿Cómo?
La luz del laser es absorbida por el pigmento del tatuaje (cromóforo);
el pigmento estalla y los restos serán fagocitados (eliminados) por
las células de defensa del organismo.
De esta forma, y en varias sesiones los pigmentos son eliminados gradualmente.
Es muy probable que de todos modos quede una zona de distinta coloración
en donde estaba el tatuaje. La cantidad de sesiones dependerá del tamaño
y profundidad del tatuaje. Tatuajes muy profundos pueden dejar una cicatriz
residual (aunque mucho menor a la quirúrgica) en general de buenas características
TELANGIECTASIAS (ARAÑITAS VASCULARES)
Son dilataciones de muy pequeñas venas de la piel que
suelen aparecer después de los 40 años en el rostro y las piernas fundamentalmente,
pero se las puede encontrar en cualquier parte del cuerpo. La exposición
crónica al sol es uno de los factores principales de su aparición,
sumada a la predisposición genética de cada persona.
En líneas generales es la expresión más pequeña de alteraciones
venosas del paciente. No producen ninguna afectación cuando aparecen
en forma aislada. Sólo afectan estéticamente. Cuando acompañan a patologías
venosas más severas puede haber síntomas debidos a éstas patologías;
por este motivo al presentarse estas telangiectasias, se debe investigar
la presencia de otras afecciones vasculares para así poder tratarlas
en forma prematura.
En cuanto al tratamiento de las telangiectasias pueden
ser eliminadas de dos formas: mediante la inyección de sustancias esclerosantes,
o mediante LASER.
Ambos procedimientos tienden a producir la oclusión de
esas pequeñas venas, impidiendo el pasaje de la sangre, a partir de
lo cual desaparecen gradualmente. Las sustancias esclerosantes son inyectadas
en cada pequeña vena con sumo cuidado para que el líquido inyectado
sólo penetre en la vena y produzca la irritación de la pared interna
de la misma y consecuentemente su oclusión. Esto requiere gran precisión,
pues si se inyecta fuera de la luz de la vena se pueden producir escaras
y daños de la piel que ocasionen posteriormente cicatrices.
Por este motivo, este procedimiento es ideal en venas
de mayor calibre.
El tratamiento con LASER se basa en que la luz del laser es captada
selectivamente por el pigmento de la sangre (llamado hemoglobina) que
circula por las pequeñas venitas; en ese momento se genera calor dentro
de las mismas lo que ocasiona su coagulación interna y cierre.
El pigmento hemoglobina se degenera y transforma en hemosiderina, que
se deposita en el cauce de la telangiectasia (venita). Esas venitas
dejan de circular sangre y desaparecen gradualmente con el correr de
los días. Este efecto es el que hace que pueda verse la venita como
“tatuada”, es decir: al apretar la piel donde está la vena,
ésta no desaparece; éste es un signo de que el tratamiento está siendo
efectivo. La telangiectasia se resuelve (desaparece) gradualmente debido
a la acción de células llamadas macrófagos en un plazo promedio de 30
a 90 días.
Si se vuelve a tratar la misma venita la hemosiderina residual es fragmentada
y absorbida entonces por vía linfática (como si fuera un tatuaje) y
entonces puede acelerarse el proceso de desaparición de la misma.
Este procedimiento es indoloro y puede realizarse en venas muy pequeñas.
Otra ventaja es que pueden tratarse todas las telangiectasias de una
sola vez. En general se vuelve a disparar el laser una segunda vez y
a veces una tercera, separadas cada sesión por tres a cuatro semanas.
Terminada la sesión, el paciente continúa su vida normal en forma inmediata.
Es de destacar que la desaparición de las telangiectasias es gradual.
Como efecto adverso pueden aparecer en algunos casos alteraciones de
la pigmentación: en pieles oscuras o bronceadas el trayecto de la venita
puede quedar al principio más claro (debido a que el pigmento de la
piel que cubre a la vena también es destruído por el laser); al cabo
de unas semanas vuelve la coloración normal.
Más raramente puede haber extravasación del pigmento de la sangre (salida
fuera de la vena) y ocasionar una pigmentación más oscura del área,
lo cual también se resuelve en forma espontánea con los días, pudiendo
acelerarse con cremas despigmentantes.
Con estos procedimientos se puede eliminar más del 80% de las lesiones.
De todos modos, dado que las razones de aparición de estas telangiectasias
siguen presentes, es dable esperar la aparición con los años de otras
telangiectasias que pueden ser tratadas de la misma forma.