El foto-rejuvenecimiento de la piel es el mejoramiento
de la piel foto-envejecida o foto-dañada por medio de la utilización
de laser o de fuentes de luz.
Este novedoso procedimiento que avanza rápidamente
en el mundo es el último concepto en mejoramiento de la estructura
y características de la piel.
El fotodaño o fotoenvejecimiento es el resultado de
la exposición crónica (es decir con los años) a la luz ultravioleta
generada por el sol y produce cambios característicos en la epidermis
y la dermis (las dos capas exteriores de la piel): estos cambios visibles
son el afinamiento de la epidermis y de la dermis, la tosquedad de
la superficie de la piel, la aparición de arrugas, aparición de manchas
y alteraciones de la pigmentación, telangiectasias (que son las pequeñas
arañitas vasculares), ensanchamiento de poros, y en algunos casos
queratosis actínicas y tumores malignos de la piel.
Muchos tratamientos han sido desarrollados para mejorar
la apariencia de la piel y el fotoenvejecimiento.
Muchos tratamientos sólo encaran el mejoramiento de
las arrugas o los efectos visibles del fotoenvejecimiento. Sin embargo,
el tratamiento de todas los componentes de la piel fotodañada resultará
en un mejoramiento más dramático y visible de la misma.
Muchos tratamientos (desarrollados en otros sectores
de este sitio web) han sido ideados para mejorar el aspecto de la
piel fotoenvejecida, como ser los peelings con ácidos glicólicos,
retinoicos, ascórbicos, etc., la dermoabrasión y el laser resurfacing.
Hasta hoy, todos estos métodos han sido invasivos, es decir que requieren
períodos de recuperación para el paciente (como el pulido con laser
o resurfacing), y pueden ocasionar efectos colaterales como alteraciones
de la pigmentación y cicatrices.
Ha existido un gran interés por desarrollar tratamientos
no invasivos para mejorar efectivamente la estructura y apariencia
de la piel fotoenvejecida sin necesitar recuperación posterior ni
arriesgar efectos dañinos o colaterales, pudiendo realizarlos incluso
en pieles bronceadas.
Los más recientes estudios sobre la tecnología de la
luz pulsada, y los láseres de baja energía denominados terapéuticos
por su efecto bioestimulador como generadores de colágeno abren un
capítulo muy promisorio en el tratamiento de la piel fotoenvejecida.
Los cambios biológicos que se experimentan por acción directa de la
radiación laser de baja potencia se atribuyen al efecto directo de
ésta y no por influencia calórica. Un ejemplo acabado de esta tecnología
es el laser Diodo de 810 nm.
Está demostrado que el laser produce aumento de vascularización,
que repercute sobre el número de reproducciones de las células. Hay
un aumento del número y del calibre de los vasos sanguíneos de la
dermis superficial, lo cual favorece la regeneración de los tejidos,
activando incluso la cicatrización de heridas. Hay un incremento de
las fibras de colágeno entre las células y una mayor actividad de
éstas. En estudios experimentales sobre heridas la acción del laser
produce un aumento notable del colágeno en las mismas con proliferación
de las celulas que lo producen (fibroblastos) y contracción de células
llamadas miofibroblastos que son las responsables de la retracción
de las heridas.
El gran avance de este tipo de tratamiento es el mejoramiento
de todos los efectos del fotodaño: mejoramiento de arrugas finas,
de la textura tosca de la piel, la dimensión de los poros, la pigmentación
irregular y las telangiectasias o arañitas. Estudios realizados en
EEUU muestran mejorías visibles en grado variable en más del 90% de
los pacientes tratados en esos estudios, con una grado de satisfacción
del 88%.
El gran logro de cualquier tratamiento cosmético es
el paciente satisfecho. En el tratamiento de la piel fotoenvejecida
los pacientes buscan algún grado de mejoramiento visible en todos
los aspectos del envejecimiento. Aunque la expectativa de los pacientes
varía, en mayor o menor grado todos los pacientes desean un mejoramiento
visible en la textura de la piel, en las arrugas, en la pigmentación
irregular y en las arañitas vasculares. Adicionalmente los pacientes
buscan cada vez más tratamientos menos invasivos o cruentos para mejorar
los efectos del envejecimiento. Un tratamiento que pueda combinar
una mejoría en los efectos del envejecimiento con mínimos o inexistentes
efectos adversos y sin tiempo perdido de recuperación o inactividad
(u ocultamiento) es muy deseable. Este es el motivo del creciente
auge del fotorrejuvenecimiento con laser. Estos tratamientos se siguen
investigando y mejorando.
Fotorrejuvenecimiento con laser DIODO Sinus:
Se realiza en al menos 6 sesiones, una cada tres semanas aproximadamente.
Las sesiones son completamente indoloras y se realizan en consultorio
en forma totalmente ambulatoria.
Inmediatamente terminada la sesión se aplica un gel
de aloe sobre la zona tratada. Ocasionalmente se indican cremas
antibióticas o antiinflamatorias sobre las zonas donde se trataron
manchas y arañitas.
El paciente puede continuar inmediatamente su actividad
habitual luego de la sesión. Es normal que en las zonas de manchas
o arañitas se produzcan pequeñas costras que caerán en pocos días.
A diferencia de los tratamientos quirúrgicos, los resultados
se van estableciendo poco a poco en forma gradual a lo largo de las
sesiones: es de destacar que este tipo de tratamiento consiste en
un estímulo de las capas de la piel y de formación de colágeno que
realiza el propio organismo.